Seguramente, una de las reformas más trascendentes que ha iniciado Zapatero durante esta legislatura, es la de poner en práctica una nueva concepción del estado, intentando que todas las comunidades que formamos parte de España nos sintamos un poco más a gusto de compartir los proyectos e ilusiones que nos ofrece la sociedad. Un nuevo modelo que, sin romper nada, avance y mejore cada día.
Nuestra Constitución preveía de facto un estado asimétrico, en el cual las comunidades podían acceder a diferentes grados de autonomía en función de sus “peculiaridades históricas”.
Desde Catalunya utilizamos de forma despectiva la expresión “café para todos” cuando nos referimos a la intención del estado de igualar en modelos de autogobierno a las comunidades y regiones que integran España. De hecho, esa expresión nace con la aprobación, en julio de 1982, de la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico, la famosa LOAPA, que tenía precisamente ese fin. Me irrita esa sensación que tienen algunos de que a nosotros, a los catalanes, nos corresponden unos privilegios que a otros no les corresponden.
¿Cuál es la alternativa al café para todos? ¿Café para unos y para otros no? Pues no estoy de acuerdo. ¿Café para unos y para otros café, copa y puro? Pues tampoco.
Los diferentes estatutos pueden contener cartas de derechos y deberes de la ciudadanía. Yo quiero que sea la misma (es decir, la más amplia) para todas las comunidades: café para todos. ¿Alguien no?.
Los diferentes estatutos de autonomía deben denominar a la comunidad a la que se refieren, de la manera que mejor se ajuste a su identidad histórica y actual. ¿Eso significa que todas han de tener la misma denominación? No, significa que cada uno se defina como quiera en el marco de nuestra Constitución: café para todos.
Y por último, y más importante: hemos de encontrar un sistema público de financiación, asumido por todas las comunidades, en el que nadie se sienta discriminado. Sí, café para todos una vez más. Con transferencia de fondos para la compensación interterritorial, pensado desde y para la solidaridad.
Supongo que, de alguna manera, este es el gran reto de futuro para una posible reforma de la Constitución Española y para las que ya están en marcha de los Estatutos de Autonomía: avanzar muchísimo más en el autogobierno y autodeterminación de las comunidades y nacionalidades, pero a la vez eliminar los privilegios y agravios, sobretodo económicos, entre las mismas. España es plural, diversa y asimétrica, pero por motivos socio-culturales, no por privilegios históricos.
Col·laboració especial:
David Pérez Ibáñez
Diputat al Parlament de Catalunya
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